Beneficios del Ejercicio Físico en la Salud Mental

Desde la antigüedad, los beneficios del ejercicio físico han sido altamente recomendados para mantener una buena salud mental. Así, a lo largo del tiempo, diversas investigaciones han avalado sus efectos positivos en la prevención y tratamiento del estrés, la depresión y otros trastornos comunes en nuestros días.




Estos efectos positivos se basarían en que la práctica regular de ejercicio físico en el mundo desarrollado es considerada una virtud y su realización puede generar en la persona, un sentimiento de mayor valoración personal y por parte de otros, al apoyar y felicitar a la persona que incluye la actividad física dentro de su rutina. Otros beneficios que nos puede entregar el ejercicio físico regular, son: - Mantener y mejorar el estado físico, otorgando a la persona más energía y resistencia en cada actividad que realice.


- Reducir el estrés y la ansiedad, entregando un espacio para descargar tensiones y encontrar relajación.


- Reducir el riesgo de numerosas enfermedades (cardiovasculares, cáncer, diabetes, etc).


- Mejorar los ciclos de sueño, pudiendo aportar en el logro de un descanso reparador y prevenir trastornos como el insomnio, por ejemplo.


- Proteger contra el deterioro físico y mental, independiente de la edad que se practique, pues ya son bien conocidos los beneficios de la actividad física en personas de tercera edad.


- Ayudar a controlar el peso, lo cual además de aportar en el mantenimiento de una buena salud física, aumenta la autoestima personal y social al sentirse estéticamente mejor.


- Producir efectos fisiológicos, como cambios positivos en los niveles de monoaminas, serotonina y endorfina (hormona del placer y la felicidad).


- Proporcionar una mayor sensación de control sobre la propia vida, donde uno puede sentirse bien al poder tomar la decisión y tener la voluntad de dedicarse un tiempo de auto cuidado para si mismo.

- Facilitar un manejo de nuestra atención que nos entregue tranquilidad y la oportunidad de disfrutar, distrayéndonos de pensamientos o ideas que nos causen tristeza, ansiedad, estrés u otros malestares.

- Entregarnos oportunidades para conocer a otras personas y poder socializar.


- Mayor unión familiar al compartir estos espacios de actividad física entre más miembros de la familia e influir con el ejemplo a que tus hijos hagan deporte.


Por todos estos motivos y más, el ejercicio físico ha llegado a recomendarse como un complemento eficaz en los tratamientos de salud mental, incluso en algunos casos se ha sugerido en reemplazo de los fármacos psiquiátricos, cuando la persona es resistente a ellos o no puede tomarlos por razones médicas.


Destaco en esta línea, el Smile Program, programa que estudió los efectos del ejercicio físico y los antidepresivos en el tratamiento y prevención de recaídas con pacientes de 50 años o más que sufrían depresión. Se dividieron los pacientes en tres grupos:


1er grupo: Estuvo 4 meses consumiendo un antidepresivo (Sertralina).


2do grupo: Estuvo 4 meses realizando ejercicio aeróbico (andar en bicicleta, correr, caminata rápida, etc.).


3er grupo: Estuvo 4 meses tomando antidepresivo y realizando ejercicio físico.


Los resultaron mostraron que la depresión mejoraba en todos los grupos, pero a los 6 meses después, la probabilidad de recaída era menor en el grupo que realizaba ejercicio físico, lo cual destaca los factores protectores y beneficios asociados que implica realizar una actividad, versus tomar un medicamento (Blumenthal, 1999).


Asimismo, si nos detenemos a revisar la Guía Clínica para el tratamiento de personas con depresión que nos propone el Ministerio de Salud, podemos ver la importancia que da al ejercicio físico y ciertas recomendaciones respecto a su regularidad, como podemos ver en el siguiente párrafo extraído textual: “El ejercicio recomendado para el tratamiento de la depresión debe tener una estructura caracterizada por la frecuencia, la intensidad y la duración de la actividad física. De este modo, lo que se indica es un programa de ejercicio físico estructurado y supervisado, de 3 sesiones semanales de 45 a 60 minutos cada una por 10 a 12 semanas. Este programa de ejercicios físicos puede ser realizado individualmente o en grupo e incluye ejercicios aeróbicos y anaeróbicos” (Minsal, 2009).


Por ende, tanto si estás con alguna dificultad emocional o sino, el ejercicio físico es una actividad que siempre te traerá beneficios para tu salud física y mental. Si la excusa es la falta de tiempo, detente, organízate y prioriza por tu salud, al tu estar bien, verás como todo lo demás te resulta incluso mejor.


Fuentes: MINISTERIO DE SALUD. “Guía Clínica Tratamiento de Personas con Depresión. Santiago: Minsal, 2009”.

Blumenthal, J.; et. al. (1999). Standard Medical Intervention and Long-term Exercise. Archives of Internal Medicine.

Diapositivas del Diplomado: “Psicología Positiva”, Instituto Chileno de Inteligencia Emocional.

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